A las 18:00 horas de ayer, el Bendito y Milagroso Simpecado de la Hermandad del Rocío de Triana salía de la Catedral Hispalense con destino la calle Evangelista, en Triana. Se cerraba tres días de Triduo en el Altar del Jubileo y dos en la Capilla Real, junto a San Fernando y la Santísima Virgen de los Reyes. Doscientos años de la fundación de la Hermandad dan para eso y para más. En su carreta de plata, el Simpecado de la Hermandad del Rocío de Triana, recorrió las calles de Sevilla hasta llegar al puente de Isabel II o Puente de Triana, que lo condujo hasta su Barrio, siendo la tercera vez, en estos docientos años, que llega hasta la Catedral de Sevilla.
Lo vivido ayer por Sevilla, son imágenes históricas que no se volverán a producir en muchos años. De la Catedral de Sevilla, la comitiva rociera, acompañada por la Banda de las Cigarreras de Sevilla, y por una multitud de personas, dirigió sus pasos hasta la Plaza Nueva, donde en el anden del Ayuntamiento fue recibido el Simpecado por el alcalde Hispalense, Juan Ignacio Zoido, quién tenía la obligación de imponer la medalla de oro de la ciudad de Sevilla, concedido por el pleno del Ayuntamiento con motivo del Bicentenario.
Tras las palabras de agradecimiento del Hermano Mayor de la Hermandad Rociera, Ángel Rivas Prieto y del Alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, éste entregó la medalla de oro de la ciudad al Hermano Mayor, quien a su vez se la entregó al prioste de la misma, Nacho Sabater quien tuvo el privilegio que prender el regalo que la ciudad de Sevilla le hacía en el Simpecado de la Santísima Virgen del Rocío.
La amenaza de lluvia durante toda la tarde, se hizo efectiva a la llegada de la comitiva a la Real Parroquia de Santa María Magdalena, allí los paraguas se abrían y la lluvia bendijo a todos los presentes. Tras el saludo a la Parroquia y a la Hermandad de Montserrat en su Capilla, la carreta de plata de Triana llegó al Puente de Triana por Reyes Católicos, donde la esperaba una masa humana que no la dejaría hasta entrar en su Capilla de la calle Evangelista.
Por la mañana, el cardenal-Arzobispo Emérito de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo presidió la Misa Estacional en la Catedral de Sevilla. En la homilía recordó lo que es el "camino de peregrinación" pero tanto en la vida como el camino que recorren todos los peregrinos hasta llegar a las plantas de la Santísima Virgen del Rocío. El Cardenal Amigo Vallejo también se refirió a la gran devoción que Triana por el Rocío. Al término de la Misa Estacional, Fray Carlos Amigo dijo encontrarse en casa, después de veintiocho años al frente del báculo de Sevilla.
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