La Magna Mariana que el sábado 18 de mayo recorrió las calles de Granada ha sido valorada por el Obispo de la Diócesis de Granada, "Jornada histórica para la vida cristiana de Granada, los cofrades y el resto de fieles". En este sentido apuntó Mons. Martínez que "mostraron por las calles de Granada su amor y devoción por la Madre de Dios en un recorrido que comenzó en la Santa Iglesia Catedral hasta la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias"
Mons. Martínez rezó por los enfermos, los parados, por las familias, por la paz, especialmente en Oriente Medio, por las madres que han perdido a sus hijos (los fieles rompieron a aplaudir), por los esposos y los jóvenes, por la convivencia en Granada y la unidad de España; y pidió a Santísima Virgen de las Angustias, para que nuestros corazones se abran a la luz de Cristo.
Por la tarde, previa a la salida del cortejo procesional, en la Eucaristía en el templo catedralicio, Mons. Martínez aludía a las palabras del Beato Juan Pablo II en su Encíclica Redemptoris Mater: "La Virgen, Madre, precede a la Iglesia en su peregrinación hacia el Reino", de tal manera "que esta tarde eso se hace carne". En sus palabras, señaló la explosión de fe que era esta Gran Peregrinación y subrayó que con ella la celebración de Pentecostés, que celebramos el domingo 19, ya había comenzado, recordando a María en el Cenáculo con los Apóstoles en la venida del Espíritu Santo.
La Gran Peregrinación Mariana constituyó, pues, esa explosión de fe en torno a la Madre de Dios, de la que el pueblo de Granada y sus visitantes expresaron públicamente hasta bien entrada la noche.
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