En su audiencia general de ayer, Francisco recordó a los católicos chinos, a quienes pidió "ser fieles a su Iglesia y al Sucesor de Pedro". "Todos deben ser evangelizadores, sobre todo con la propia vida", añadió el Obispo de Roma. Con motivo de la cercanía de la festividad de la Santísima Virgen María, Auxilio de los Cristianos, venerada con tanta devoción en el Santuario mariano de Sheshan en Shanghai, el Santo Padre Francisco invitó a los católicos del mundo a rezar por nuestros hermanos y hermanas en China y rezó por ellos junto con los miles de peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro.
A continuación afirmó que la misión de la Iglesia es de todos. "Todos deben ser evangelizadores, sobre todo con la propia vida. Para ello es necesario abrirse sin temor a la acción del Espíritu Santo". Expresó que en Pentecostés el Espíritu "hizo salir de sí mismos a los Apóstoles y los transformó en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno entendía en su propia lengua. Así, la confusión de las lenguas, como en Babel, queda superada, porque ahora reina la apertura a Dios y a los demás, y lleva al anuncio de la Palabra de Dios con un lenguaje que todos entienden, el del amor que el Espíritu derrama en los corazones".
Su Santidad Francisco explicó que el Espíritu infunde la valentía de anunciar la novedad del Evangelio con franqueza, en voz alta y en todo tiempo y lugar. Y que para esto debemos estar "bien apoyados en la oración, sin la cual toda acción queda vacía y el anunciar carece de alma, pues no está animado por el Espíritu".
El Papa Francisco dijo hoy que el Evangelio tiene que unir y no dividir y que los cristianos no puede presentarlo divididos, entre envidia, egoísmos y rivalidades, sino que tiene que estar reconciliados, en paz y unidos.
El Papa Francisco hizo estas manifestaciones ante unas 70.000 personas que asistieron en la plaza de San Pedro del Vaticano a la audiencia pública de los miércoles, cuya catequesis dedicó a la misión evangelizadora de la Iglesia y al Credo. El Obispo de Roma señaló que para evangelizar es necesario abrirse a la acción del Espíritu Santo y "no temer que cosa nos pida o a donde nos guíe".
El Pontífice agregó que el Espíritu Santo "descendiendo sobre los apóstoles (Pentecostés) les sacó de la habitación donde estaba reunidos asustados" y que el "primer efecto importante" que se ve en esa acción transformadora es la unidad y el anuncio del Evangelio de tal manera que lo entiendan todos.
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