sábado, 25 de mayo de 2013

A partir del domingo 26 de mayo la Diócesis de Almería contará con cuatro nuevos diáconos


A las 11:30 horas del domingo 26 de mayo, el Obispo de Almería, Mons. Adolfo González Montes, presidirá la Eucaristía en la Santa y apostólica Iglesia Catedral de La Encarnación, durante la cual conferirá el ministerio del Diaconado a cuatro jóvenes que se preparan para el sacerdocio. El ministerio del diaconado viene sintetizado por el Concilio Vaticano II con la tríada: ministerio (diaconía) de la liturgia, de la palabra y de la caridad. De este modo se expresa la participación diaconal en el único y triple munus de Cristo en el ministro ordenado. El diácono es maestro, en cuanto proclama e ilustra la Palabra de Dios; es santificador, en cuanto administra el sacramento del Bautismo, de la Eucaristía y los sacramentales, participa en la celebración de la Santa Misa en calidad de «ministro de la sangre», conserva y distribuye la Eucaristía; es guía, en cuanto animador de la comunidad o de diversos sectores de la vida eclesial.
De este modo, el diácono asiste y sirve a los obispos y a los presbíteros, quienes presiden los actos litúrgicos, vigilan la doctrina y guían al Pueblo de Dios. El ministerio de los diáconos, en el servicio a la comunidad de los fieles, debe colaborar en la construcción de la unidad de los cristianos sin prejuicios y sin iniciativas inoportunas, cultivando aquellas cualidades humanas que hacen a una persona aceptable a los demás y creíble, vigilante sobre su propio lenguaje y sobre sus propias capacidades de diálogo, para adquirir una actitud auténticamente ecuménica.

El Obispo, durante la ordenación, entrega al diácono el libro de los Evangelios diciendo estas palabras: «Recibe el Evangelio de Cristo del cual te has transformado en su anunciador». Del mismo modo que los sacerdotes, los diáconos se dedican a todos los hombres, sea a través de su buena conducta, sea con la predicación abierta del misterio de Cristo, sea en el transmitir las enseñanzas cristianas o al estudiar los problemas de su tiempo. Función principal del diácono es, por lo tanto, colaborar con el obispo y con los presbíteros en el ejercicio del ministerio.

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