domingo, 13 de julio de 2014

El Subsecretario del Discaterio Pontificio para la Acción Caritativa Eclesial participó de la Semana Misionología de Burgos

El subsecretario del Pontificio Consejo Cor Unum -dicasterio pontificio encargado de la acción caritativa eclesial-, monseñor Segundo Tejado, ha subrayado el nexo inseparable de la caridad y la evangelización. Ha denunciado que muchas veces uno de los dos polos se olvida, de forma que se desnaturaliza la identidad de la Iglesia. Lo ha hecho en su intervención en la Semana de Misionología de Burgos. “Para la Iglesia, la caridad no es una especie de actividad de asistencia social que también se podría dejar a otros, sino que pertenece a su naturaleza”, afirmó Tejado. Por eso, en su conferencia de clausura ha fundamentado teológicamente la unidad entre la evangelización y la caridad en la misión de la Iglesia, a partir de la exhortación apostólica del Papa Francisco Evangelii gaudium y de las dos encíclicas de Benedicto XVI sobre la caridad -Deus caritas est y Caritas in veritate-.

Tras saludar a los asistentes de parte del presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, el cardenal Robert Sarah, Segundo Tejado contó cómo en sus viajes por el mundo -recientemente ha estado en Kazajistán- siempre se ha encontrado con la Iglesia, hasta en los lugares más recónditos. Tejado explicó que uno de los asuntos más urgentes para Cor Unum es que las instituciones de la Iglesia que se encargan de la caridad no descuiden la misión propia de la Iglesia, que es la evangelización con palabras y obras. “Cuando una organización católica de ayuda pierde de vista este horizonte evangelizador, está perdiendo su propia identidad e inevitablemente pierde su razón de ser”.

Segundo Tejado explicó que es necesario recuperar la unidad en la acción de la Iglesia de anuncio, caridad y liturgia. Esto está en la raíz del cristianismo. “Cristo fue el primero que con su presencia entre nosotros enlazó de modo inseparable anuncio espiritual y el servicio material”. Por eso, el anuncio debe mostrar el amor de Dios con palabras y obras, antes de imponer una obligación moral. Por su parte, la caridad no se debe reducir a solidaridad, sino que brota del amor a Dios, que mueve al amor al prójimo. “Los pobres, los inmigrantes, los necesitados tienen también derecho a conocer la buena nueva de ser amados por Dios, a conocer lo que en última instancia nos mueve a asistirles”.


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