La XXXIII Semana de Vida Religiosa tendrá lugar a lo largo de estos días en Bilbao. El programa se lleva a cabo desde el 14, hasta el 16 de abril en "Arrupe Etxea", a las 19:00 horas. “Un encuentro personal para entregar la vida” es el título de la Semana que esta edición tiene lugar en el marco del Año de la Vida Consagrada, proclamado por el Papa Francisco, que comenzó el 30 de noviembre de 2014, en la Diócesis Vasca con una Eucaristía, en la catedral de Santiago, presidida por el obispo, Mons. Mario Iceta. Las conmemoraciones se prolongarán hasta el 2 del febrero de 2016.
La primera de las ponentes le ha correspondido a Mª Dolores Górriz, religiosa del Sagrado Corazón de Jesús, que pronunciaba una conferencia titulada “Actitudes a cuidar en nuestras disminuciones”. Estaba previsto que el claretiano Luis Ángel de las Heras, inaugurará ayer el programa de la Semana pero problemas familiares se lo han impedido. Ayer martes, día 14 de abril, “¿Cómo acompañar los procesos de seguimiento?”, fue el título de la intervención de Lola Arrieta, religiosa vedruna, terapeuta y experta en acompañamiento. El miércoles, día 15, el jesuita Vicente Marcuello ofrecerá una reflexión sobre los retos de la vida religiosa desde la visión del papa Francisco. El programa concluirá el jueves 16, con la Mesa Redonda “Experiencias de Religiosas y Religiosos: Nuevas generaciones”.
“El Año de la Vida Consagrada es una gran oportunidad”
Al comienzo del Año de la Vida Consagrada, Isabel Tudanca, miembro de CONFER Bilbao, destacaba que la vida consagrada en la Iglesia actual supone “compromiso con los más débiles: mujeres y niñas; con los marginados, los inmigrantes… requiere sensibilidad para captar dónde está el más débil, pobre o empobrecido, para acompañarle en su proceso de humanización”.
Tudanca también explicaba que en la cuarta semana del mes de mayo, Confer Bilbao-CDR preparará la oración que se rezará en todas las comunidades de ámbito nacional y que este año especial para las congregaciones supone una gran oportunidad “para agradecer nuestra vocación, para renovarnos, para hacernos visibles y poder decir que seguir a Jesucristo es un gran regalo y merece la pena acogerlo”.
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